Con motivo de la festividad del patrón de la ETS de Ingenieros de Caminos, se ha celebrado el I Concurso Construye tu futuro. Con la excusa de la construcción de un puente con 500 palillos de madera, hemos podido tener una velada inolvidable en la que todos los que finalmente han participado han aportado mucho.

Cualquier actividad que rompa dinámicas, que nos haga trabajar fuera de donde estamos acostumbrados a hacerlo, que nos obligue a utilizar recursos o métodos distintos, nos hace crecer, y lo que es más importante, nos permite ponernos en el punto de vista de otros. De esta manera llegamos a ver matices, valores y circunstancias que de otra forma pasan desapercibidas para nosotros.

Han sido estudiantes de ESO y Bachiller de toda la provincia de Granada. Ellos y sus profesores los que han sabido entender lo que en la primera reunión preparatoria les insistíamos. Lo importante está en el camino, en el trabajo en grupo, en la toma de decisiones, en las negociaciones, en la búsqueda de soluciones, en el asumir responsabilidades, etc. De esta forma, el éxito lo tendrían garantizado.

El día en nuestra Escuela de Caminos era solo el colofón, aunque menudo colofón. Los alumnos habían expuesto todas sus propuestas durante las semanas antes. Existían propuestas muy variadas, personales, osadas, imaginativas, pero sobre todo, auténticas e irrepetibles.

Colllage

Nos hubieran gustado poder haber seleccionado todas para la última fase del concurso, en las que sus creaciones se someterían en la mesa sísmica de la Universidad de Granada a los esfuerzos que las llevasen al límite. Éste fue otro de los grandes lujos que no pueden pasarse por alto. La UGR, y en este caso la ETS de Ingeniero de Caminos, ha conseguido con los años una dotación de laboratorios docentes e investigadores que la sitúan en la vanguardia a nivel nacional (muchos investigadores desearían poder someter sus trabajos a la mesa sísmica como hicieron estos alumnos de secundaria y bachiller).

Al margen del ganador es importante señalar que la mayoría de ellas se comportaron de forma excelente desde el punto de vista estructural, tanto aquellas que optaron por diseños más rígidos como aquellos que pensaron en la flexibilidad como la mejor arma para luchar contra las solicitaciones del sismo.

Era emocionante ver el Salón de Actos de la Escuela en completa ebullición, celebrando colapsos y aplaudiendo resistencias ahora y siempre al sismo. Pero lo que ha sido un regalo, para los que nos dedicamos a la docencia, ha sido la actitud, la implicación, el compañerismo y la complicidad que se estableció en el auditorio. Sin lugar a dudas dio sentido a todos los esfuerzos hechos por los que se han implicado en la realización de esta actividad.

A mí me tocó hablarles un rato. Y les hablé, tratando de aburrir poco, sobre cómo podía ser su futuro, traté de hacerles ver que lo tienen en sus manos. El futuro está para soñar, para tener ilusión, y el presente para trabajar en ese camino. Como docente encontré complicidad, atención e interés (créanme, se nota y mucho).

Aquí os dejo la presentación para el que quiera recordarla e incluso hacer uso de ella.

Construye Futuro

Concluyo como solo podía concluir, dando las gracias a la Escuela por hacerme partícipe de estos momentos (no puedo obviar el nombre de mi compañera Mónica López), a todos los institutos, docentes y estudiantes, por hacer del acto una actividad para recordar y esperando que tenga razón de continuidad. Estoy seguro que en próximas ediciones trataremos de mejorar, corregiremos errores e incorporaremos todas las sugerencias que permitan hacer las cosas un poquito mejor.