El otro día trataba de terminar de maquetar una clase práctica sobre trabajo en equipo y después de leer muchas de las teorías existentes sobre el mismo me quedé con varios conceptos. Uno de los aspectos más interesantes es la utilización del efecto Pigmalión, siempre en positivo.

Recuerdo que mis profesores, en los últimos años de carrera, no dejaban de repetir frases como futuros ingenieros, futuros compañeros, cuando resolváis estos problemas de ingeniería, etc.

Estaban convencidos que solo era cuestión de tiempo, poco tiempo, para que fuésemos un profesional más, capaz de desarrollar trabajos de ingeniería como cualquier otro ingeniero de cualquier otra escuela.

No sé si consciente o inconscientemente, pero sin lugar a dudas ayudaban con esta actitud al proceso de formación, de afirmación como lo que íbamos a llegar a ser y sobre todo a colaborar a construir ese difícil puente entre el mundo académico y el mundo profesional.

Eso sí, esa actitud por parte de los profesores exigía una implicación, compromiso y madurez por parte de los estudiantes que de no existir quebraría cualquier aspiración a un proceso de aprendizaje de calidad.

Por otro lado, los hay que usan de forma reiterada e indiscriminada el efecto Pigmalión para reducir al mínimo las ilusiones, las posibilidades de éxito y el proceso de aprendizaje. Éstos están en el lado de los docentes, pero también en el lado de los compañeros.

Serían aquellos a los que en el trabajo en equipo se denominan activos tóxicos. Sobre éstos un consejo muy simple: ignorarlos e independizar el trabajo del equipo de sus acciones y comentarios. De no ser así, es muy probable que el éxito del trabajo en grupo, que es dejar de serlo para convertirse en un equipo, se esté poniendo en claro peligro.

Escribo estas líneas después de haber terminado las clases de trabajo en equipo en las que he utilizado técnicas como las del Refugio Nuclear, Espaguetis y nubes, comunicación por pares y en grupos. Después de ellas, me he llevado la agradable sorpresa que han condicionado, y muy en positivo, el resto de las clases del curso. Hemos terminado el curso con equipos de trabajo que son capaces de afrontar todo tipo de encargo y entregarlos en tiempo, plazo y calidad. Y ese era uno de los principales objetivos de la asignatura.