Ando tratando de consolidar la línea de investigación relacionada con la Gestión del Riesgo y curiosamente si hay un adjetivo que define el riesgo es el de “subjetivo”.

Está claro que para lo que una Administración puede ser un grave riesgo (un modificado de obra) para el contratista puede tratarse de una gran oportunidad de remontar las pérdidas de la obra.

Lo que para una persona que practica salto base es la razón de su existencia, el momento de gloria, para otros puede percibirse como un momento de enajenación mental.

Y es de este carácter subjetivo, junto con la fuerte componente social e individual de la interpretación del riesgo, lo hace realmente complicado el desarrollo de investigaciones consistentes sobre el riesgo que permitan formular recomendaciones de praxis en la gestión de proyectos.

Es curioso que pueda traer una frase que ya utilicé en una entrada sobre negociación y que encaje a la perfección con lo que estoy tratando de explicar:

“No vemos las cosas como son. Vemos las cosas como somos” (Talmud)

De aquí en adelante trataré de ir escribiendo algunos retales de mis hallazgos sobre la gestión del riesgo. No obstante, os adelante lo que creo que deben ser los pìlares de la gestión del riesgo moderna:

  • Confianza (el término anglosajón Trust está adquiriendo notable protagonismo en los últimos años)
  • Gestión del cambio. Los riesgos se presentan porque algo cambia. Un buen gestor de riesgos será aquel que tiene capacidad de respuesta respecto a los cambios que se presentan a lo largo del ciclo de vida del proyecto.