Llevo algunos meses tratando de encontrar un documento, publicación o manual en el que se recojan los aspectos fundamentales del derecho: el origen, sus fuentes, sus campos, así como aquellos aspectos que deben ser conocidos por todos. Debemos recordar la máxima que nos indica que el desconocimiento de la norma no nos exime de su complimiento.

Y lo busco porque no creo que sea admisible que cualquier universitario desconozca entre otras cosas que en España, la legislación estatal y la autonómica no se relacionan por el principio de jerarquía sino por el principio de competencias. Este desconocimiento, entre otros, hace que mis alumnos cometan continuos errores en materia de prevención ambiental en sus proyectos fin de carrera. Tampoco es admisible que se desconozcan figuras como procurador y ministerio fiscal, y más habida cuentas cuando pueden participar en procesos judiciales como peritos judiciales o de parte.

Considero esencial que, incluso en niveles como el bachillerato, se reciba una formación básica en Derecho. Desgraciadamente es algo que existía (tanto en los bachilleres como en las Escuelas Normales) y que se perdió en la enésima reforma del sistema educativo español. Esta demanda no es nueva y han sido muchos los docentes que han insistido sobre la importancia del derecho para todos (como así lo hizo el Profesor D. José María Garrido Lopera en uno de los números de la Revista de Educación del año 1963)

Y es importante llegar a conocer lo esencial del Derecho porque, además de conocer nuestros derechos (eso sí que no se ha perdido en estas fechas y todo el mundo alardea de conocerlos y exigirlos), conoceríamos nuestras responsabilidades y nuestras obligaciones para con los otros y con las instituciones.

El caso es que en una visita matinal a mi madre me puse a bucear entre los libros de mi padre, que estudiara en su día derecho en la Facultad de Salamanca, teniendo la fortuna de encontrarme con la obra: Rudimentos de Derecho o Derecho Usual Español, de D. Ricardo Espejo de Hinojosa, declarada de mérito por R.O de 2 de diciembre de 1921. La que está en mis manos es la decimonona edición de 1933.

He de decir que es justo lo que estoy buscando para mis alumnos (pero escrita ya casi cien años, por lo que las consideraciones y el derecho que en ella se relaciona no es en absoluto el vigente). Habla de las generalidades del derecho, del derecho social, civil, mercantil, procesal, político, internacional, etc. Y lo hace de una forma sencilla y clara (difíciles calificativos para cualquier publicación relacionada con el mundo de las leyes).

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No obstante, tras leer gran parte del libro no me resisto a compartir con vosotros las siguientes reflexiones:

  • Presenta dos títulos (ambos en castellano), tratando de insistir en el contenido del libro. No está concebido para eruditos del derecho, sino para todo el público obligado a tener unas nociones básicas del derecho. En cualquier caso, no se trata de una obra “rudimentaria” sino rigurosa, precisa y a la vez amable al lector neófito en leyes.
  • El propio autor se refiere a la misma como obrita (con 411 páginas). Desconozco si esta forma de llamar a la publicación responde algún tipo de clasificación editorial o solo se trata de una presentación modesta de lo que para mí es un gran trabajo en el que se ha primado, como apunta en el prólogo el autor la claridad, sencillez, precisión y concisión, pilares fundamentales del orden pedagógico.
  • Es una obra meritoria. Y lo es en dos sentidos. Me ha sido facil sumergirme en el mundo de las leyes y las normas de forma sencilla, sin grandes alardes y con un hilo conductor realmente efectivo a lo largo de todos los capítulos. Y es meritoria porque así lo dictaminó el Subsecretario Zabala, oído el dictamen del Consejo de Instrucción Pública, en aplicación de lo dispuesto en el RD de 12 de abril de 1921. Efectivamente, existía un procedimiento para determinar la valía de la producción literaria y científica del profesorado universitario y suponía un aval de importancia suficiente como para hacer mención de ella en las primeras páginas de la publicación.

La historia del derecho, su evolución a lo largo del tiempo, es a la vez la historia de una sociedad. Muchas veces puede caerse en la tentación de pensar que todos los derechos que hoy tenemos, han estado presentes siempre y que solo en otros países de otras latitudes se dan circunstancias que hoy consideraríamos cuando menos inadmisibles.

Para ilustrar esta circunstancia voy a reproducir algunos preceptos, vigentes en el año 1933 (Ley del Trabajo de 13 de marzo de 1900), en este caso relacionados en el Derecho Social y del Trabajo:

  • Se prohíbe el trabajo a los niños menores de 10 años.
  • Se limita la jornada de trabajo a niños de entre 10 y 14 años a:
    • 6 horas en establecimiento industriales
    • 8 horas en establecimiento comerciales.
  • Se prohíbe el trabajo nocturno a menores de 14 años y los subterráneos a menores de 16 años.

Queda claro todo lo ganado por la sociedad española tras un siglo, pero es importante que todos conozcamos que hace solamente un siglo, la imagen de España era esa (dejando al margen que seguro se vivían situaciones fuera de Derecho que nos pondrían los pelos de punta).

En otros órdenes también se puede leer:

  • Que la mujer será representada en todo caso por el marido y ésta no podrá comparecer en juicio sin su consentimiento.
  • La mujer queda obligada a seguir al marido a donde fuese éste, con la sola excepción de ultramar y extranjero, en cuyo caso podrá solicitar al tribunal competente quedar eximida de dicha obligación.

Sin lugar a dudas la igualdad es otro de los grandes logros de nuestra sociedad (aunque muchas veces nos distraigamos con aspectos menores como los estilos de escritura como fundamentales).

Ya por aquel entonces se articulaban políticas y sus leyes para tratar de luchar contra la pobreza y las dificultades de las clases menos favorecidas. En este punto también me ha sorprendido que existía definición oficial de pobreza e incluso de la medio-pobreza (publicada como no en la Gaceta de Madrid, antecesora del Boletín Oficial del Estado):

Será considerado pobre aquella persona que vive de un salario eventual, sueldo o cualquier otro ingreso que no exceda del doble del jornal de un bracero de la localidad en donde reside.

He buscado referencias de la época y aunque dependía de la localidad (he encontrado la del municipio de Calpe), un bracero ganaba menos de seis pesetas al mes en el año 1922. Para tener una referencia del poder adquisitivo os adjunto el gasto medio anual de una familia de cinco miembros en año 1913 (fuente: Luis German Zubero, Universidad de Zaragoza).

Gastos1913

Si comparamos con la actualidad, en la que la pobreza se mide, según el Instituto Nacional de Estadística en las Encuestas de Condiciones de Vida, que siguen las recomendaciones del EUROSTAT, el 20,4 % de la población española, uno de cada cinco habitantes, vive por debajo del umbral de la pobreza. Según el INE, en 2013 los ingresos que marcan el umbral de pobreza de una persona se situó en 8.114 euros, y en 17.040 para los hogares compuestos por dos adultos y dos menores.

Para terminar, que creo haberme entendido de más en esta entrada, existe un capítulo también dedicado al derecho internacional (tanto público como privado), del que me han llamado especialmente la atención las referencias a las situaciones de guerra:

La guerra es una lucha abierta, que debe hacerse con lealtad y por tanto están prohibidas las estratagemas contrarias al espíritu de gentes y al honor militar dictados en las leyes de guerra y marítima en Oxford en 1880 y 1913 respectivamente.

Quizás fueron este tipo de leyes las que hicieron posibles en la I Guerra Mundial imágenes como la siguiente (partido de futbol entre soldados alemanes y aliados durante una tregua):

Partido

Este tipo de reglas del juego internacionales quizás no pasen de anécdotas cuando se tiene enfrente al Estado Islámico, en el que la condición de civil no hace otra cosa sino facilitar su ejecución sin ningún tipo de reparo moral.

Ésta ha sido una entrada distinta en mi web, pero he de reconoceros que para mi ha sido muy enriquecedora el escribirla por cuanto me reafirma en la insistencia casi constante de mi querido padre sobre la importancia del Derecho para todos.