Militar, Ingeniero, Científico y Político… D. Emilio Herrera Linares, un personaje al que conocer.

Emilio Herrera Linares (Granada, 13 de febrero de 1879 – Ginebra, 13 de septiembre de 1967) fue un ingeniero militar español, destacado como aviador y científico. Fue presidente del Gobierno de la República española en el exilio..

Tienen el origen estas líneas la suerte de que mi Rector y amigo, Francisco Lodeiro, me invitase a formar parte del jurado de los premios Emilio Herrera de la Universidad de Granada a la Invención o divulgación científica y tecnológica.

Como no podía ser de otra forma buceé en la biografía de la persona y del personaje que le daban nombre al citado premio. Desde ese momento quedé prendado por su semblante y como había sabido vivir tiempos difíciles, situaciones excepcionales y tomar decisiones personales que no hicieron otra cosa que convalidar su altura como persona, su capacidad como militar, científico e ingeniero y su compromiso por unos ideales y lo público como político.

Persona con grandes capacidades, fue un referente mundial en aerostática, consiguiendo logros como la circunnavegación del planeta en dirigible a final de la década de los 20 (siglo XX), el diseño del primer traje espacial (que fuera deseo del programa espacial norteamericano) y un sinfín de trabajos científicos que no ha lugar repetir. Lo que si vendría como anillo al dedo, sería el dicho castizo “dime con quién andas y te diré quién eres”. Pues bien, D. Emilio Herrera trabajo de la mano, entre otros, con D. Leonardo Torres Quevedo y D. Juan de la Cierva. También fue amigo personal de Albert Einstein.

Sobre Emilio Herrera existen muchas biografías extensas y documentadas (recomendable la publicada por AENA y escrita por Emilio Atienza Rivero, “El general Herrera: aeronáutica, milicia y política en la España contemporánea”, Madrid, 1994)

Lo que aquí traigo son unos apuntes personales del porqué, D. Emilio Herrera es uno de los personajes que todos deberíamos conocer, y no estaría mal, tratar de imitar en alguna de sus facetas, sobre todo en estos tiempos en los que es difícil encontrar referencias válidas para nuestra vida diaria.

Quizá la mejor forma de ilustrar a una persona es mostrar las decisiones que jalonan su vida y que me hacen concluir que se trata de un hombre de honor y con una altura ética digna de admiración. Éstas son las que personalmente me han hecho reflexionar sobre el personaje:

  • Como ingeniero que soy podría comenzar bromeando indicando que una de las más sabias decisiones que tomó fue abandonar la carrera de arquitectura para ingresar en la Academia de Ingenieros de Guadalajara, con gran orientación científica y experimental.
  • Como militar que era, debía lealtad al régimen establecido, en su caso la monarquía de Alfonso XIII. Cuando en 1931 el monarca abdica, él lo acompaña a Paris al exilio. No es hasta que el régimen de la Segunda República es legalmente establecido y Alfonso XIII le concede la dispensa de lealtad hasta que no decide volver y ponerse al servicio de España. Hablamos de una persona monárquica convencida que sabe entender en ese momento que lo importante es su país, empezando desde el primer día a trabajar por prestigiarlo.
  • Una vez estalla la Guerra Civil se ve obligado a vivir en el exilio no disponiendo de muchos recursos económicos para ello. En estas circunstancias fue tentado por el gobierno alemán para que participase activamente los trabajos que se desarrollaban en el Laboratorio de Vibraciones de Berlín. Como científico e ingeniero, reconoció que era un proyecto tentador y atractivo. Como hombre de honor y anteponiendo su ética personal renunció sin duda al mismo comunicándoselo así al general alemán Von Faupel.
  • Su relación con el programa aeroespacial americano también nos permite conocer a la persona y su concepto de lealtad a sus principios y a su país, al que le juró lealtad. El diseño del traje espacial para vuelos estratosféricos fue objeto de deseo de la NASA, llegando ésta a ofrecer un cheque en blanco por su incorporación al programa. D. Emilio Herrera entendía que si él era quien era, lo era gracias a su país y que por tanto solo deseaba que junto a la bandera estadounidense se colocara la bandera española. Al no atender esta demanda, el caballero Herrera declinó amablemente su participación en la carrera espacial.

Fuente: EL PAIS – Fotografía de la escafandra espacial diseñada por Emilio Herrera, sobre la de una de las misiones Apollo. / NASA.

  • Dado su creciente prestigio internacional, la UNESCO lo nombró consultor en materias de física nuclear, cargo que ostentó hasta que la España franquista ingresó en la ONU a finales de 1955, momento en el que presentó su dimisión. Al margen de cualquier posición política, D. Emilio Herrera vuelve a mostrarnos una ética personal digna de alabanza.
  • Lejos de ser una persona polarizada, siempre mantuvo una actitud constructiva y conciliadora, y como suele ocurrir, le supuso enfrentamientos con posiciones republicanas más radicales, sin llegar a perder en ningún momento el sentido de la responsabilidad nacional. Éste discurso fue un continuo a lo largo de su vida, no solo cuando estalló la guerra civil sino también en las postrimerías de su vida, a finales de los años sesenta del pasado siglo, en las que trató de buscar un espacio de reconciliación, proponiendo la celebración de referéndum en el que el pueblo español pudiera decidir libremente el modelo de estado que quisiera instaurar.

Como se puede constatar, a lo largo de toda su vida D. Emilio Herrera fue persona íntegra y perseverante, convencido de sus principios, pero de talante dialogante, con una enorme capacidad de trabajo y de compromiso por lo público, con unas capacidades científicas indiscutibles y, sobre todo, un Hombre de Honor.

Sin lugar a dudas es un personaje del que toda la sociedad actual podemos aprender y mucho, pero especialmente los ingenieros y científicos, los militares y como no, los políticos. Por este motivo merece la pena dedicarle estas líneas a modo de homenaje a D. Emilio Herrera, granadino ilustre y que, no siempre con grandes recursos, consiguió gestas históricas, haciendo buena la frase del Profesor Ramón y Cajal “muchas veces no hay falta de recursos, sino miseria de voluntades”.

Muchas Gracias.