En este caso me voy a ahorrar las reflexiones y comentarios. Solo os invito a que dediquéis un rato de vuestro tiempo a ver el siguiente vídeo.  Es sobre la forma en la que nuestro cerebro estructura y utiliza algoritmos a la hora de llevar a cabo tareas aparentemente tan sencillas como montar en bicicleta.

Con una pequeña modificación a una bicicleta (dos ruedas dentadas en el eje de la dirección) se consigue poner patas arriba muchísimas cosas.

Lo que me recuerda que también ha sido una bicicleta, en este caso construida en gran parte con bambú, la excusa e hilo conductor que ha utilizado mi buen amigo el Profesor Ordóñez para enseñar  la esencia de la cooperación al desarrollo.

Los que amamos la enseñanza sabemos realmente valorar cuando una explicación, un caso, una experiencia, es capaz de poner a la gente que la escucha a pensar, a reflexionar sobre la misma. Y eso, en docencia, no tiene parangón.

De todas las conclusiones quizás la que más me guste es la de que los soldadores son más listos que los ingenieros